¿Quién no conoce a algún afectado por las preferentes? ¿Qué hacer en estos casos?

 

Muchas son las Asociaciones de Consumidores y Afectados que inducen a demandas colectivas en estos temas, olvidándose de que cada caso concreto tiene sus peculiaridades, y que las demandas colectivas conllevan muchos problemas en caso de obtener sentencias favorables.

 

En Soluciona Consulting entendemos que es mejor realizar demandas individuales, por cuanto que lo que vamos a pedir es la nulidad del contrato de adquisición de participaciones preferentes por vicio en el consentimiento. Lo que significa que habrá que estar a cada caso particular para ver cómo se prestó ese consentimiento por parte del afectado, y cómo se comportó el empleado de la entidad bancaria a la hora de recomendar y ofrecer el producto y las garantías del mismo. Ante una demanda colectiva, el juez va a tener dificultades para determinar si hubo engaño en el ofrecimiento; si el afectado es un gran inversor o no; si tiene conocimientos suficientes para determinar el riesgo de la inversión… No olvidemos que dentro de los afectados, existen personas con estudios, sin estudios, de todas las edades, con grandes cantidades invertidas, y otros con importes menores; si se invirtió todo el dinero de una indemnización por despido, o por el contrario, el afectado es un experto inversor. Por ello, es importante preparar una demanda con las circunstancias específicas, y con una estrategia y argumentación diferenciada para cada caso.

 

No olvidemos que una vez presentada una demanda colectiva, el afectado, no podrá ejercer la acción individualmente; asimismo, existe el riesgo de que el juez no acepte una demanda colectiva si no existen unas condiciones comunes para todos los demandantes, no pudiendo extrapolar las conclusiones de un caso a otro. Por ello, recomendamos la demanda individual frente a la colectiva.

 

En los últimos días hemos podido conocer dos Sentencias estimatorias de las pretensiones de los afectados por las participaciones preferentes, en demandas individuales.

 

El Juzgado número 1 de Cambados (Pontevedra) ha estimado “íntegramente” la demanda interpuesta por un afectado., frente a Novagalicia Banco, declarando “nulo” el contrato de compra de valores realizado en 2008, de forma que la entidad financiera deberá abonar 7.560 euros más los intereses al denunciante.

En la Sentencia, se considera probado que el afectado “no fue debidamente informado de las características de riesgo alto y posible iliquidez que presentaba el producto en cuestión”, así como que “en ningún momento se le manifestó que el contrato suscrito tenía un vencimiento a 31 de diciembre del 2050, y que si lo hubiera sabido nunca lo hubiera firmado”.

El demandante, un empleado de almacén que según consta en la sentencia “carece de profundos conocimientos en materia financiera”. “El director de la sucursal de Dena le ofreció contratar un tipo de depósito de alta rentabilidad que le permitía disponer de su dinero en todo momento y en el que no existían riesgos”, según recoge la sentencia.

La jueza de Cambados concluye que “el cliente no fue informado de una forma directa y comprensible de las verdaderas características del producto contratado, que era de alto riesgo, y se ofertó a un cliente calificado como conservador, que nunca había realizado operaciones de esa naturaleza y que carece por completo de conocimientos mínimos en materia financiera”.

“Siendo que la posibilidad de liquidez inmediata fue determinante para que el demandante suscribiera el contrato y que al demandante se le ofertó engañosamente un producto que supuestamente alcanzaba estas condiciones, pero ello no era cierto, contribuye a alcanzar la conclusión de que hubo información no veraz en la suscripción del contrato”.

La segunda sentencia, dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 5 de Valencia y condenaba al banco BNP Paribás España a devolver a una cliente, pensionista de 66 años, las participaciones preferentes del banco islandés Landsbanki. En la sentencia se considera “imposible que la actora, con 66 años de edad y un capital muy limitado, y cuyo único riesgo antes de contratar había sido la adquisición de las típicas «matildes» (acciones de Telefónica) y poco más, compareciera ante el director de la sucursal para decirle que quería adquirir participaciones preferentes subordinadas perpetuas”, como aducía el director de la entidad.

Si eres afectado, no dudes en buscar ayuda profesional, y recuerda que siempre existen “soluciones”.